La experiencia estética del analista: notas sobre transferencia, lengua e interculturalidad en la sesión analítica.
Alves, Romina Jennifer
Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires. Argentina
RESUMEN
Esta propuesta ofrece una reflexión sobre el curso de la noción de estética en el campo del psicoanálisis y, específicamente, en el marco de la sesión analítica. Yendo desde la estética de la clásica propuesta de la práctica de presentación de pacientes y sus “cua-dros clìnicos”, herencias de Charcot y otros maestros, en los inicios de nuestro corpus de conocimiento, a los aportes de autores como Liberman (1956), respecto al valor de la presentación discursiva del material manifiesto por el paciente. El foco se centra en la labor del analista en la sesión analítica respecto a la experiencia estética de la lengua en el tratamiento de pacientes migrantes. Le exposición del trabajo será complementa oralmente con fragmentos clínicos de un análisis llevado adelante en Buenos Aires, con una paciente brasileña que realiza su tratamiento en idioma portugués. Se tra-baja sobre la riqueza de actos fallidos y sobre la dimensión de la lengua como espacio espectral de conservación identitaria y de objetos, espacio que, invadido por el proceso primario, recrea una estética propia y singularísima.
Palabras clave
Experiencia estética, Interculturalidad, Sesión analítica
ABSTRACT
THE AESTHETIC EXPERIENCE OF THE ANALYST: NOTES ON TRANS-FERENCE, LANGUAGE AND INTERCULTURALITY IN THE ANALYTICAL SESSION
This proposal offers a reflection on the course of the notion of aesthetics in the field of psychoanalysis and, specifically, in the con-text of the analytic session. Going from the aesthetics of the classic proposal of the practice of presenting patients and their “clinical pictures”, inheritances of Charcot and other masters, at the begin-ning of our corpus of knowledge, to the contributions of authors like Liberman (1956), regarding the value of Discursive presenta-tion of the material manifested by the patient. The focus is on the work of the analyst in the analytical session regarding the aesthetic experience of language in the treatment of migrant patients. The exposition of the work is complemented with clinical fragments of an analysis carried out in Buenos Aires, with a Brazilian patient who carries out its treatment in Portuguese. We work on the richness of faulty acts and on the dimension of language as a spectral space for the preservation of identity and objects, a space that, invaded by the primary process, recreates a very unique aesthetic.
Key words
Aesthetic experience, Interculturality, Analytical session
“… E desarmado pergunto à flor pergunto ao vento: Vistes lá o meu país? E o meu país está nas palavras…”
(Versos do poema “O canto e as armas” de Manuel Alegre).
Introducción
Pensar en estética nos conduce obligatoriamente a pensar em los sentidos, conforme lo sugiere la raiz griega de la palabra aisthetiké, o sea, em lo “sensitivo”, em lo que los sentidos nos ofrecen. Apre-ciamos nuestro mundo y nuestra realidad a través de la captación de fenómenos y signos, elementos primordiales de la indagación semiológica propia de nuestro trabajo. Aún hoy hablamos en térmi-nos de “cuadros clínicos”, producto de la herencia de los aportes de Charcot y otros maestros, durante sus clásicas prácticas pú-blicas de presentación de pacientes. Momentos de contemplación que, inicialmente, en la historia del desarrollo de nuestra ciencia, convocaron lo visual como aspecto primordial de aquella clínica in-augural, que posteriormente, y con el giro epistemológico instalado por Freud se desplazó para otra clínica, donde la palabra fue posi-cionándose como materia y vehículo de los síntomas y la escucha como el sentido privilegiado.
Así, y recuperando algo de ese tránsito, cabe pensar en el aspecto discursivo como uno de los elementos que participan de lo estéti-co en la sesión analítica. Aún más si consideramos el análisis con pacientes migrantes, donde el analista se encuentra con la multipli-cidad de espacios que abre la dimensión intercultural instalada en la transferencia y en la polisemia que surge del encuentro de dos lenguas o del reencuentro con una lengua[1].
En este sentido, es pertinente considerar que tanto nuestras viven-cias de belleza como la posibilidad de creación artística encuentran su precursor primitivo en la reacción inicial de nuestras impresio-nes sensoriales del mundo (Likierman, 1994). Estas impresiones permanecen activas durante toda la vida, de allí que la dimensión sensorial de la experiencia estética resulte un aspecto integrante de la misma.
Nuestras impresiones encuentran su traducción en representa-ciones y afectos, en marcas que van conformando el sedimento subjetivizante de cada uno. Materiales que, por otro lado, devie-nen insumos para el proceso primario y el trabajo del psiquismo. Aqui, y pensando en nuestra clínica, es donde podríamos ubicar el intercambio de emociones estéticas que se dan en la pareja analítica, espacio donde el proprio analista puede ser considerado una manifestación del inconsciente[2], objeto apto para recibir la transferencia.
En este punto resulta de interés destacar el valor de las propuestas de Meltzer (1989) en lo tocante a la relación entre la experiencia es-tética y la emoción, y en el vínculo que podríamos establecer entre la emoción y toda manifestación lingüística, elementos que a modo de piezas arqueológicas[3] condensan todo resto de lo visto y de lo oído[4]. El paciente en su discurso teje un texto, una estética, re-crea un tiempo, un espacio y objetos que deposita en el consultorio, en la diada analítica, a fin de que puedan ser leídos por el analista. De ese modo, podríamos pensar la sesión analítica, como la confi-guración de una atmosfera estética y singular, producto de las fan-tasías del paciente, quien tendrá su propia experiencia estética del analista. Dimensión donde se conjugarán proyecciones, sentimien-tos amorosos u hostiles y donde tendrán lugar las construcciones que resulten de la tarea del análisis.
Por nuestra parte, frente al paciente, asistimos a diversas plas-maciones que encuentran, en los diversos modos de expresión, a aquellas líneas estilísticas que nos ayudarán a elucidar tanto as correspondencias dialogales oportunas para trabajar con las inter-pretaciones e intervenciones, conforme el estilo que presente el pa-ciente, como las dudas diagnósticas. Con esto hacemos referencia a los aportes de Liberman (1956), quien en esta oportunidad nos permite reflexionar, por ejemplo, en el particular valor estético que la histérica imprime en su discurso pintoresco y florido, al tiempo que sublime y seductor.
Del mismo modo, e integrando la dimensión intercultural en el tra-bajo con pacientes migrantes, surge la pregunta por las dificultades en el abordaje de estos casos e pela singular plasticidad que la lengua adopta en la dirección de estos tratamientos.
Transferencia e interculturalidad: El analista y la experiencia esté-tica de la lengua
“… Eis a morada onde começa
a inquietante procura das palavras… ”
(versos do poema “As cadeiras” de Manuel Alegre).
En nuestra tarea el valor estético otorgado a la palabra estuvo pre-sente desde la propia formulación de la obra freudiana, tal como lo propone Harold Bloom, en su análisis del canon occidental en el campo de la literatura. Freud no dejó sus enseñanzas asentadas en un estilo fluido que por si solo expone una plasmación estética, composición que mereció el premio Goethe en la década del ´30 del siglo pasado. Con este corpus de conocimiento, y el peso conferido al aspecto discursivo, pasamos a reconocer el singular hecho de que de palabras padecemos y que a través de ellas también sana-mos, después de todo no fue casualidad que en sus inicios nuestra técnica fuese llamada talking cure.
Entonces, en el trabajo con pacientes migrantes, uno de los princi-pales desafíos yace en la presentación de un material que viene co-dificado bajo otras legalidades que no son las del contexto cultural de origen del analista, quien tendrá que comenzar “la inquietante procura de las palabras” e dos sentidos que le permitan hacer una lectura “ lo suficientemente buena”, en el sentido de recrear en el análisis algo del carácter de un puente, de un espacio transicional que permita al paciente migrante una experiencia de integración y transición al nuevo contexto[5]. En lo tocante a este punto, se con-sidera el influjo de la dimensión intercultural, instalada en el con-tacto entre paciente e analista, como un elemento potencialmente cohesivo de esta diada, en términos transferenciales, visto que, -de cierto modo-, colocaría a ambos miembros en una condición de extranjeridad. Condición considerada como elemento reforzante de la instalación de la transferencia.
Sin embargo, en este ponto, es de interés destacar la ocasional emergencia de manifestaciones de angustia en el analizante frente a la dificultad, por veces imposibilidad, de enunciar afortunada-mente los fragmentos de su historia relativos a la dimensión sinto-mática del despliegue del material. Así, de cara a la posible ausen-cia de palabra que permita una evocación acertada e inteligible a la escucha/lectura del analista de aquellos elementos articuladores del síntoma, podría surgir la dimensión del acto como vehículo de comunicación, como función significante.
En cuanto a lo que respecta a los sentidos, otro interrogante que surge de esta propuesta gira en torno a pensar en las particularida-des sobre la relación del analizante con aquél sujeto supuesto saber a quien, por efecto de las diferencias culturales, se debe introducir con frecuencia en una dimensión ignota llena de simbolismos caros a una subjetividad y a un posible tejido sintomático encriptado en ellos. En estos casos, mucho más que en otros, el analista abrazará una tarea no muy diferente de aquella del arqueólogo a la búsqueda de una verdad testimonial e historizante.
NOTAS
- En este punto, me referiré al análisis de una paciente brasileña que lleva a cabo su tratamiento en portugués, mi lengua paterna. De allí la remisión al término “reencuentro”. Este aspecto será articulado oralmente con un fragmento de sesión.
- Conforme la propuesta de Lacan en su Seminario XI.
- Remisión al trabajo “Construcciones en Análisis”, Freud (1937).
- Freud (1896). Carta 52. Obras Completas. AE.
- Este aspecto se considera como el más relevante en aquellos casos donde la demanda de análisis se vincula, principalmente, a cuestiones ati-nentes al duelo migratorio. Conforme la propuesta de Grinberg y Grinberg (1986).
BIBLIOGRAFÍA
Alves, R. (2016). Migración y exilio: De la lengua madre a la lengua sínto-ma. Reflexiones posibles sobre algunas problemáticas de los sujetos migrantes. Buenos Aires: Acta Académica. Disponible en: http://www. aacademica.org/000-044/649
Alves, R. (2016). De transferencia, de sentidos y de síntomas: Sobre la ope-
ratoria de la interlengua en analizantes migrantes. Buenos Aires: Acta
Academica. Disponible en: http://www.aacademica.org/000-044/648
Bloom, H., & Alou, D. (2001). El canon occidental. Anagrama.
Freud, S. (1896). Carta 52. Obras completas, 1, 274-280.
Freud, S. (1937). Construcciones en el análisis. Vol. 23. Buenos Aires. A E.
Grinberg, L. y R. (1984). Psicoanálisis de la migración y el exilio. Madrid:
Alianza Editorial.
Lacan, J. (1972-1973). El seminario, libro 20. Aun, Buenos Aires: Paidós.
Capítulo XI “La rata en el laberinto”.
Lacan, J. (1975-1975). “RSI”. El seminario. Libro 22, Paidós.
Lacan, J. (1987). Seminario 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Bs. As.
Líberman, D. (1974). Complementariedad estilística entre el material del paciente y la interpretación. Revista de Psicoanálisis, 31.
Likierman, M. (1994). O significado clínico da experiência estética. Revista Brasileira de Psicanálise, 28(2), 309-28.
Meltzer, D. (1989). El conflicto estético: su lugar en el proceso del desarro-llo. Revista de Psicoanálisis.
